miércoles, mayo 16, 2007

SOY UN CLANDESTINO

Han pasado 12 años desde mi exilio de Chile. Pinochet ha enviado una lista de los que pueden volver a mi país y no estoy incluido. Hoy he decidido cambiar de nombre, de imagen, de vida y de trabajo, soy otra persona, ya no sé ni quien soy. Miguel Littin ha muerto, el cineasta, el exiliado… Ahora soy un clandestino en mi propio país. Al fin entré a Chile, “mi esposa” no es más que un invento incluso mi rostro es una mentira. ¿Por qué estoy aquí? –me preguntan-, ¿Cuáles son mis intenciones visitando Chile?, al lo que respondo como un exitoso hombre de negocios uruguayo. Pero mi verdadera intención estaba en documentar la vida en Chile bajo la dictadura. Realicé algunas entrevistas con chilenos comunes y corrientes y con gente de movimientos de la resistencia que operan clandestinamente, incluso obtuve una entrevista con un líder de la insurgencia, han pasado seis semanas de arduo trabajo, de mostrar una realidad fría y difícil. Que difícil es sentirse un extraño en la propia tierra, que terrible es ser quien no se es, el destierro, la soledad, el cambio de identidad te vuelven obsoleto como el “yo”. El regresar a Chile me trajo cientos de recuerdos, de memorias de una vida que fue frustrada por no aceptar un autoritarismo, por criticar el sueño de unos pocos y por alcanzar la liberación de muchos. Las dictaduras alrededor de todas América Latina, son y serán siempre ese eslabón maldito que nos sumió en la distancia, el miedo, la soledad y la muerte a cientos de hermanos, que ocultó la paz y la sumergió en sangre de todos los desaparecidos, y aun más grave para mí es ser un extraño en mi propia tierra. Soy un clandestino, un ocultado y un invalidado, no soy quien fui en mi propio país, el estar exiliado me enseñó que le debo mucho al suelo en que nací, más no a esas políticas que me tachan como un infame ladrón o un asesino, porque no entienden nada, y no lo van a entender, quiero ser yo de nuevo, quiero abrazar a mis hermanos, a mi suegra, quiero caminar tranquilo por mis calles, quiero tantas cosas y aun no tengo nada… pero al menos sé que mirando al horizonte los pies aún caminan y la sangre derramada será cobrada con creses, solo quiero se Miguel Littin, el cineasta Chileno, el dueño de mi identidad y de mi país...

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